El primer reto consistía en crear una agencia de publicidad desde cero. Para empezar, teníamos que estudiar muy bien el entorno en el que íbamos a operar. Era importante analizar tanto el entorno general como el específico en el que se movería nuestra agencia, para poder tomar las decisiones adecuadas al momento de ponerla en marcha.
También tuvimos que crear una estructura funcional y jurídico-financiera que nos permitiera organizarnos bien desde el principio. Además, sabíamos que una empresa está compuesta por personas, y que cada una debe tener un puesto definido que aporte valor al proyecto.
Y, por supuesto, no podíamos olvidar lo más importante: el cliente. Antes de hacer nada, debíamos tener muy claro quién era, qué necesitaba y cómo podíamos ayudarle.





